martes, 15 de enero de 2008

Los mineros quieren alas


Los mineros quieren alas

para ensoñar con girasoles y nubes vívidas.

Los corazones laten en las profundidades de la mina;

los cantos de los guerreros,

acariciando tempestades con las llagas curtidas de sus manos.

Lucha para esperanza,

nanas de madrugada

y un solo pálpito picando bajo la tierra;

un prolijo túnel

que derrita las rocas capitales de los perros y sus lebreles,

de las onzas de billetes apiladas

gracias a la labor de los bravos hijos de la tierra.

Alcancemos la luz del día

y estallemos sus cajas de caudales,

sus grilletes y dictaduras,

sus sonrisas socarronas,

sus fincas y sus mercedes,

sus panzas y su vergüenza.

¡Cabemos, hermanos, creando debilidades en la sepulcral roca!

para que quepan potentes rayos de sol,

hasta lograr formar un férvido núcleo de pasión

que reviente el pedrusco

de los amos bastardos de la tierra,

de los bandoleros legales

que absorben nuestra sangre

¡Bravos mineros!

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