lunes, 19 de mayo de 2008


Adónde fueron tus sueños,

Si los rebusco entre la arena,

Y sólo hallo los cristales de las heridas de tus huellas

viernes, 16 de mayo de 2008

Compleja realidad


Puedo ver las estrellas a dos palmos bajo tierra,
Aunque me tapen los ojos,
La mente vuela libre.
Me agarran vehementes por los brazos,
Y a pesar de todo
Prosigo con mi vuelo,
Todavía no se han enterado
Que mis alas no se pueden cercenar,
Porque están hechas de ideas,
De sus ojos y mis esperanzas.
Puedo derrumbarme tras una pesadilla,
Mas recorrerán mis venas los acordes de sus lágrimas abrigando mi piel.
Al segundo día resucitaré d
e entre los muertos,
Y levantaré barricadas
Contra el tiempo y sus despropósitos.
Camino sobre el viento
Y de cara al devenir.
No soy esclavo de nadie,
Ni de amos ni salarios,
Ni de las dietas milagro,
Ni de la madre que los parió.
Soy vidente de las esencias,
Pero ciego para los negocios de la realidad.
Vuelo fácilmente entre las nubes,
empero de caminar torpe en la rutina;
Reviento dogmas con lengua viperina.
Comienzo a entender a quines intentan sojuzgarme el bozal.
Mis esperanzas son sus días contados.
Si reviento, ellos ganan.
Si un día me descubren con corbata,

Que me ahorquen con ella.

miércoles, 14 de mayo de 2008

La Flaca


Su historia es de hiel y alcohol.
Tan delgada la silueta
Que casi no dispone de sombra.
Tan de madrugada.
El humo de las castañas asadas,
Ha envejecido tanto al vendedor
Que ni lágrimas enjuga.
La flaca lleva su carro
Y dentro su casa,
Sus tinieblas y almohada,
Una arenque y una ostia consagrada,
Un escapulario y un rastrillo de malas miradas.
La flaca tiene el pelo cano,
Sin olas de mar,
Nevado con azucenas
Y nardos del cristo de los faroles.
La flaca es bella y lastimera,
Enclenque y lengua vivaz,
Cristales y caracoles.
Su sombra es un hilo
Por donde se precipitaron un sueño tras otro.
Ahora silenciosa.
Vino, madrugada y de golpe pesadilla.
La flaca está cansada de no vivir,
De lo puta que es la vida

Si te toca en desgracia.

Bebo de los reflejos cristalinos de tus mejillas,
Me nutro del despertar de tus ojos en mi mirada.
Enervada compañera de sueños y heridas,
De pasos sobre huellas de ancestrales destierros,
De labios de lluvia y amapola.
Sombra febril de sempiternos delirios,
Con sonrisas esparcidas en una alfombra de ilusiones
Fuertes junto a la caída de una tarde tibia.

Besos en ascuas
Candentes y fuegos fatuos,
Recorren tus sábanas
Sojuzgados a ser cenizas tras el despertar.

Ligámenes amarran el libre albedrío,
Voluntad en sus manos
De bronce y esmalte negro en sus uñas.
La camisa de fuerza se ciñe a las obligaciones,
Ya eres incapaz de caminar,
Adoleces de tristeza tras ella…
Sin ella.

Con palabras, sus labios se manchan;
Sin besos su boca carece de existencia,
Duerme tan bella que el viento la mece,
La araña la vida
Y no detiene el tiempo,
Las horas miserables la condenan
a ir envejeciendo.

La ama tanto que se entrega, inmisericorde,
a la muerte,
Atraganta sus sueños de pastillas
Y detiene en ella el transcurrir del tiempo,
Las manillas del reloj coartan el rumbo,

Su amada eterna se esparce en el final.