domingo, 30 de noviembre de 2008


Una noche borracha me dieron una paliza por defenderla, mientras ella esnifaba flores en el suelo. Si me miras, ya no me duele; bébete mis heridas y olvídame de vuelta a casa, en otra noche ya nos encontraremos: cuando el cielo ría estrellas y tú vuelvas a cruzar la frontera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario