viernes, 6 de febrero de 2009

Tambalear el desequilibrio

Te tambaleas en desequilibrio
sobre un trozo de espacio
determinado por quien te arrastra.
Tensan los hilos,
la mueca se te gira
triste,
te hacen caminar torpe
con miedo
indeciso en el clac de un tambor
contra tus pasos.

Miras hacia arriba,
no es dios.
Te tambaleas
y te hieren los tobillos.
Agarras las cuerdas y tiras
tiras con fuerza,
se te destensa el cuello
y gimes.
Cortas los hilos a dentelladas
y consigues ser tú
contra el son del tambor.
Te rebelas a tiempo,
sacudes la cabeza,
niegas cualquier existencia sobre tu voluntad,
te giras
y corres,
corres más aprisa,
sin buscar el final,
solamente el inicio.

Cada vez eres más fuerte,
más decidido,
contracorriente te sumerges
en un mar de sueños
para fecundar la nueva realidad:
A nadie le perteneces,
el camino es trazo
firme con tus latidos.
Agonizan los amos,
las cadenas se funden
en fuegos fatuos de muertos
que regresaron a sus vidas.
La victoria surge desde las llamas
de un mundo y un orden antiguo
que se achicharran
en pos de corazones sin cadenas.

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