domingo, 30 de agosto de 2009

Alas de cartulina


Anduviste al revés, ahora te atas al cielo y regateas como bien puedes los días. Las lágrimas también al revés, y ahogado el corazón, la lengua raspada y un camino trazado a dentelladas. Torciste la línea recta, decapitas a tu alma y, vacío, ¿qué te queda? Retroceder y rendirte antes de que amanezca... Y enhiesto otra vez, a hostias romper la telaraña y trazar, esta vez, con tus delirios, el verdadero camino hacia algo transparente: renacer en otros ojos, reinventar los segundos donde saltar de nuevo al vacío y sentar las bases de tu irremediable locura. Vesánico marcado en la piel, golpeando la nuca para ver si consigues recordad el sueño, donde fumarte la realidad, calada a calada, sorbo a sorbo, recortando cartulinas de colores para componer un juego de alas sobre dos sombras furtivas. Saltar de la vida para sobrevolar tus sueños.

viernes, 28 de agosto de 2009

Un sueño
tus labios vuelan
y yo caigo
frente a tus alas.
No es factible la oscuridad
cuando tú abres los ojos
y ando sin mirar atrás.

Te recuerdo en los sueños
para hacerlos realidad
y vivir un poco más
del presente con tu boca
en el rail de un tren
que descarrila mi destino.

No tengo dinero,
tampoco lo necesitamos
para masticar un par de sueños
que saben a miel,
cuando miras y yo contemplo
que tras de nosotros
no queda nada
solamente castillos de arena
trazados con nuestras manos
mientras alzamos el vuelo.

De puntillas vivo en la realidad
para ver si me precipito
al abismo de la libertad.

Entre tus piernas

Revientas a destiempo,
aún te quedan dos telediarios
para deshojar tu mejor sonrisa
y revolcarte del revés
escurriendo el sudor de tu piel,
nutriendo flores de papel
que enraizan en la tinta de tu corazón.
Desangras por las muñecas
para jugar a la muerte
y con su memoria deslucida
precipitas el olvido,
rasgándose las monedas falsas del bolsillo
para colar su alma por los agujeros
que trincaron las tijeras
cuando cortabas los hilos
y al caer,
que jodida y difícil
la costumbres de ser libre,
entre tus piernas.

Buscaros las cicatrices haber si os envenenais en la ignorancia.