jueves, 3 de septiembre de 2009


La sangre puede ser negra,
si se derrama de noche,
al llorar.

El corazón de hielo,
cuando son besos rescatados del pasado.
Las manos enfangadas
si ya no intentan alzarse y volar.
La vida monótona
si no existe el riesgo de sorprenderme en el mapa de sus sábanas.

Muerto,
si persigues una retahíla de sombras.
Pobre,
si calculas en dinero.
Mejor olvidar el olvido
y olvidarme.

Aráñame la piel
y bebe de mi sangre,
a ver si te envenenas
y comienzas a aprender a vivir sin mí.

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