miércoles, 29 de diciembre de 2010

Manuela

Mi amiga Manuela es una de esas tías
Que te hipnotizan si le miras el culo mientras camina.
No tiene casi amigas:
Es una hija de puta.
De tarde en tarde me pone un mensaje:
“estoy en el Farándula”
Si puedo acudo a su veneno.
Siempre me espera junto a ella un whisky con soda.
Me agrada su compañía,
Podemos estar una hora mareando el licor
Sin necesidad de decir nada,
Y sin embargo ninguno de los dos nos sentimos solos.
Ella me confiesa que sólo habla de cosas personales
Cuando está sobria,
Por eso se toma rápido la primera.
A veces me suelta cada cosa:
-Si me seleccionaran para el gran hermano,
Solamente metería en la maleta un vestido sexi y una recortá,
Y comenzaría a nominar uno por uno.

Ya dije que es una hija de puta.

No le conozco novio,
Sólo víctimas.
Pienso que le ponen más las rupturas que los comienzos.
No se preocupa por el presente,
Porque heredará el patrimonio de sus padres
Y eso le da más que suficiente para vivir dos vidas.
Me susurra,
Que cuando herede,
Será mi mecenas
Y me pondrá un piso.
Porque bien sabe que yo no tengo futuro.
Manuela se me extravía a veces
Por los claroscuros del bar.
Me da pena cuando le sangra la nariz.
Con delicadeza la limpio un poco
Y ella lanza bocaos al aire hasta que me hace reír.
Yo nunca intento salvarla,
Sé que antes ella me lanzaría al vacío.
También sé que algún día dejaré de recibir sus mensajes,
Que nos iremos volviendo silencio.
De vez en cuando volveré al bar que frecuentábamos,
El camarero, sin preguntarle, me dirá que hace tiempo que no ve a mi amiga Manuela.
Yo le pediré dos whiskies con soda,
Uno lo colocaré a mi lado.
Sacaré el pañuelo con la sangre seca de su nariz.
Y me alegraré pensando
Que quizás ya heredó
Y vive a todo tren.
Sonreiré para mis adentros
(Aunque al final no me pusiera un piso)

jueves, 16 de diciembre de 2010

Fun fun Dulce Navidad


El día que defenestramos a Papá Noel
Desde la tercera planta del Corte Inglés,
Todos creyeron que se ponía fin a la Navidad.
Los hijos de puta de los renos aprovecharon
Para cornear el trasero del gordinflón,
Desquitándose así de tantas décadas de esclavitud:
<<¿Donde coño se ha visto un reno volar?>>, pensaban mu cabreados.
(Un burro, mira; pero un reno)
Al principio todos nos pusimos tristes,
Pero poco a poco,
Cuando las amas de casa pensaron,
que ese año se librarían
De horas interminables en la cocina,
Para atiborrar a sus ahítos comensales,
Comenzaron a tararear con sorna
<<¡Navidad, navidad, puta navidad!>>
Los gobiernos proclamaron el estado de alarma,
Y, a golpe de decreto,
Quisieron llevarnos a consumir.
Pero Cristo nació,
dio pronto el estirón,
Y a mamporro limpio vareó a sus señorías.
Las comidas de empresa fueron un verdadero desastre:
Se amotinaron los empleados
Y por cada hora extra no pagada,
Una colleja se llevó el jefe;
Vamos que no tuvieron otra que proclamar la autogestión.
Ese año no hubo juguetes,
Toda la familia jugaron juntos llenando parques y plazas.
Cristo andaba de un lado a otro muy enfadado
Proclamando la anarquía,
Sus ilustrísimas desertaron en tropel
Blasfemando contra el Hijo del Padre del espíritu santo.
El día que se clausuró la navidad,
Todos fuimos un poco más libres,
Sino que se lo digan a los renos,
Que desde entonces pacen tan ricamente
En una reserva natural.
(y no citaré a los pavos, sino esto ya sería muy largo)

lunes, 13 de diciembre de 2010

SONÁMBULOS QUE CAYERON DEL ALAMBRE

Atrapo nubes con los dientes
y escupo sueños,
Para que diluvie sobre mi cabeza
y me parta un rayo (en dos):
una parte de carne y horario laboral
de huesos enmohecidos.
La otra, la más digna de mis sombras,
traficando dosis de libertad
al trasluz de la cara opuesta de la luna.
Justo allí hace la calle la Eli,
que machaca las noches
para hacer una raya
y empujarse
al otro lado de su frontera.

En la muñeca tengo tatuada una brújula,
y cuando gotea sangre de norte a sur
-de mis venas-
me rastrean los sonámbulos que cayeron del alambre
destensando las sonrisas,
y uno tras otro
van arrancándome un trozo de cristal.
Hasta componer entre todos
un espejo donde vernos reflejados
despojados de miserias,
amontonados tras la cara opuesta de la luna

domingo, 14 de noviembre de 2010

Des-información


Cuando limitaron el pan,
Nuestras bocas dieron bocaos
al viento... ya no supimos agarrarnos al trapecio.
Cosieron las palabras,
Destendidas de cada uno de nuestros sueños.
Desterraron del hombre
El corazón
E inventaron la desinformación.

Formaron colas delante de oficinas,
Donde funcionarios con carnet (del partido)
Te incrustaban
un código en la frente.
-sus socarronas sonrisas aún escuecen en la herida-
Instalaron un circo (delante de tus narices televisivas)
Y nos echaron los leones.
Cuando nos dimos cuenta,
Ya nos habían desmembrado el alma.
Encarecieron derechos,
Hipotecaron tu vida
Defenestraron por el aro de su realidad… tu Libertad
Y luego
Subastaron el origen.
La banca hincó el diente
A la yugular
Hasta volverte loco.

Cuando arrojaste el ladrillo
Y quebraste los cristales de tus venas
Fuiste tú, entonces,
El violento.

viernes, 29 de octubre de 2010

El niño trabajador

-¡Tómate el jodido desayuno! -le mandó su abuela, mientras ella intentaba mordisquear una torta de maíz con los tres dientes que le quedaban.
Tu abuela no sabe sonreír.
-Tengo prisa, joé
Una buena colleja en todo el cogote le propinó el tipo que se tira a su madre los días impares. Los pares trabaja un taxi destartalado (cuestión de supersticiones)
-¡No le hables así a tu abuela... Respeta, pelao!
-Es qué no llego al trabajo -protestó, el niño Mario
-Toma, llévate este bollo, y no andes repartiendo que estamos mu justos -le encomendó su madre, antes de que el niño saliera por la puerta. -¡Dios te bendiga!- Llegó a besarlo.

A las 8.30 tenía el trabajo. El tipo salió puntual de misa. Era de porte afilao y luciendo mostacho en brillantina. El niño Mario le fue a pedir hora. El hombre sacó un bonito reloj de pulsera.
El niño le susurró: -Sí, es tu hora- y le pegó tres tiros: dos en la cabeza pa que no pensara en su tragedia; otro en el corazón pa que no sintiera pena.
Mario corrió durante media hora seguida. Se sentó en un bordillo, sacó el bollo (obedeciendo a su madre) y comenzó a comer mirando cómo la vida seguía pasando.

lunes, 18 de octubre de 2010

La Foto



Alex se encontraba en la Plaza España. Fumaba con parsimonia, hasta que una turista endiabladamente hermosa le solicitó si le podía sacar una foto. Le tendió la cámara. Alex apretó el botón y salió corriendo. La turista gritaba: ¡Al ladrón! ¡al ladrón! Cuando lo detuvieron confesó abrumado: que él para qué coño quería la cámara. Solamente necesitaba la foto. Se había enamorado como un adolescente. Ahora comparte cama con esa guiri, y todas las mañanas, antes de que se despierte, le saca una polaroid y se la guarda enseguida en el bolsillo de la camisa, para que se vaya revelando pausadamente al compás de su corazón.

jueves, 7 de octubre de 2010

TESTAMENTO


Llegué tarde a la necrópolis.
Ululaba el alma de un borracho en pena,
que hacía eses tras la Santa Compaña.

Tampoco me importaba demasiado.
Llevo muerto
desde que enmudecieron las bocas
que rumiaban mi devenir.
La mar latió una noche desabrigada

mi piel.

En aquel instante sólo tuve la certeza
de quedar desterrado
de mis días con sus noches.
Y me consideré un cadáver.
No fue mi óbice de causa natural.
La autopsia tardó tres días
en recomponer mi sombra,
la cual se empeñaba en alargarse hasta alcanzar la orilla del mar
para empinarse aún más… aún más…
de puntillas por un redil de velas ,
que me hacían cosquillas en la planta de los pies.
Caminé quedo hasta llegar a su boca,
donde poder brindar con la cicuta
que destilaban sus labios

entre sus muslos.

Y justo en el epicentro: un corazón latía.

Decidieron colgármelo al cuello.
Y cual reloj inexacto,
Dosifica ahora mi amor a veces,
Otras tantas cronometra mis desgracias.

Mis exequias fueron escuetas pero hermosas.
Ni yo mismo tenía mucho más que añadir.
Y como no hubo cura,
Nadie pudo autoproclamarse ventrílocuo de dios.
Mi féretro lo portaron mis amantes,
Todas se pusieron muy guapas para la ocasión
(hasta me dibujaron en el ataúd corazones a pintalabios)
Si hubiera podido, las habría besado una a una… y querido.
Aunque ya les pagué en su momento alojándolas -a pensión completa-
en mi corazón.
Bebíamos contemplando
Cómo se iba ocultando el sol,
tan poquito a poco,
tras la barra del bar,
que al llegar a su ocaso,
nos encontramos sentados en el suelo (mi boca frente a la suya)
Y ya se sabe: la carne es débil…

Los plañidos que exhalaban,
solamente se interrumpían de vez en cuando
para servirse unas a otras chupitos de tequila de una petaca que ocultaban en mi féretro.
Brindaban y
Lloraban por dentro (que en definitiva es lo que cuenta),
Escupiendo lejos las lágrimas que sobraban
Pero cuidándose mucho de no empapar mi alma (saben que de siempre fui muy friolero)

Comenzó a llover.

Ya todos se han ido,
Sólo me acompaña el silencio
Y el borracho que se ha echado a dormir sobre mi lápida,
no sin antes hacerme un guiño.
También hay
Una hojarasca que cruje y rueda.
Agarro un cigarrillo arrugado que prendo en mi boca.
No se está del todo mal en este santo lugar.
Me distraeré contando los latidos del reloj,
Esperando, a cada calada de regusto a vida,
a que me vaya llegando la hora.

-¡Ah, el borracho duerme!

lunes, 27 de septiembre de 2010




Primero me olvidé del tiempo,
se deshilaba a ras del suelo;
me fijé en las huellas:
ya solo quedaban pisadas.

Luego fui olvidando a las personas que me quisieron,
eran rostros difusos
y el corazón se me fue llenando de niebla.

Un atardecer me fui olvidando de las palabras,
se me infectó la boca de larvas.

Finalmente me olvidé de mi mismo,
y fue mi sombra
quien tuvo que acabar
de tallar el fin de mis días.

viernes, 17 de septiembre de 2010

DE LAS ENTRAÑAS DE TU CAMA


Cuando te tiembla el corazón,
yo dudo en el alambre
y caigo.

Tendrás que morder otra ilusión
para mantenerme suspendido
sobre ti.
Si despiertas,
muero.
Recuerda:
cuánto te gustaba trazar con pintalabios
mi epitafio en tus sábanas
cuando a la mañana,
te abandonaba.

Hasta que descubriste
que yo necesitaba de tus sueños para sobrevivir.
Así que ahora te mantienes en vela
a base de tequila y lágrimas
y acabas matándome
una
y cien veces.
Hasta que tengas que volver a soñar
y me desentierres con tus dientes
de las entrañas de tu cama

lunes, 13 de septiembre de 2010

CUANDO TE DERROTAN

le bastó romper el espejo
para encontrarme,
pero era tan bella
que los trozos con su sangre
giraron giraron
hastar ser estrellas de cinco puntas.
Qué bien te sentó morder tus labios
para averiguarte tan indefensa,
que tuviste que afilar las uñas,
no vaya a ser que la noche te desgarre
y tengas que dar media vuelta
para regresar al bar donde extraviarte tu destino,
observando como tu corazón se iba deshaciendo lentamente
junto al hielo de tu whiskie.
Me gustas más cuando te derrotan,
porque vuelves a mi cama
y yo nunca te pregunto porqué sangras,
Guardo un trozo del espejo bajo mi almohada.
CALLA

jueves, 9 de septiembre de 2010

TODOS TENEMOS MIEDO

Tengo miedo a quedarme solo,
será como trocear con tijeras mi camino
en trocitos
y esparcilos sobre mi cabeza,
y,
al derrumbarme,
soplar
para tratar de que algún trozo
caiga en unas manos
dispuestas a volver a sujetarme

domingo, 5 de septiembre de 2010

LA ÚLTIMA ESPINA DE MI BOCA

Solo
Frente al espejo (que deslumbra la opacidad dentro de la mirada)
La inequívoca frontera:
La luz impertérrita de un flexo,
Cuya bombilla carraspea incesante
En un preludio de oscuridad.
A veces, las dentelladas de luz
Me
Descubre
mi
cuerpo
Extraviado en las afiladas vísceras del cristal.
Ese es justo
EL INSTANTE
En el que desaparecen Las imágenes.
Cuando me fagocita La soledad
Y trato de descoser la alambrada de púas
Que enreda mi boca,
Me hiero en el doloroso intento,
Pero bien sé
Que es la única manera
De poder aproximarme al espejo,
Y golpear sus bruñidos resplandores,
GOLPEARLO hasta que estalle
Y los cristales hagan sangrar mis manos.

La luz riela cada vez más furibunda,
Hasta que al fin estalla la bombilla
Ce gán do me
Junto a un violento grito de dolor,
Cuando logro arrancar la última espina de mi boca,
Me desnudo y descanso
Tratando
de
lamer
mis
heridas

martes, 29 de junio de 2010

Breve historia de amor con LA MUJER SERPIENTE


La mujer serpiente
Te engulle con laxitud;
Al concluirte,
Se ahoga en un latido
Y acoge forma de corazón.

Recuerdo (vagamente)
Que, en cierta ocasión,
Tuve existencia en sus entrañas.
Por unas noches
Utilizó mi sangre cual veneno
(Nos defendíamos mutuamente)
Hasta que ella me mordió
Y caímos abrazados
Al mismo tiempo.

sábado, 29 de mayo de 2010

BENDITOS PAJAROS EN LA CABEZA


sueña el alma
que arrima pájaros al viento
Desde abajo gritan:-¡locura traicionera!
Se condena a vagar por el filo de la cuerda que se tensa en una habitación blanca.
Por la ventana se puede apreciar alguna estrella
que grita:-¡locura!
Tomo impulso, agasapado en la cuerda, equilibrado en sueños
el alma se diluye por el sumidero hasta el mar.

miércoles, 26 de mayo de 2010

lunes, 24 de mayo de 2010

A un pie de tu libertad

esfúmate
que quiero seguir el filo de tu sombra
pa'hacer equilibrismo en tu corazón,
y, si se quiebra, caer al infierno.

Mete tu sonrisa en hielo
pa conservar la felicidad tan fría
como el mundo que gravita
a la distancia justa de tus sueños.

Estira de mis brazos
a ver si alcanzo tu vuelo suicida,
y logro abrazarme a tu vientre
antes de que te precipites al vacío

domingo, 16 de mayo de 2010

LA CHICA TRISTE



Me gusta la risa que te gastas, princesa, cuando te preguntan por el futuro, y tú, despreciando, masticas el presente y se lo escupes a la cara. Si te conocieran, sabrían que la vida se te acabará justo cuando tú lo decidas. Tienes coño, pa' eso y más. Mientras tanto te sonríes, cabalgando en tu nube favorita, ote...ando las prisas de otros por labrarse un futuro que no existe, y nunca existirá.

sábado, 8 de mayo de 2010

A sueldo tengo la cabeza
Del corazón,
Por eso cuando sueño
Habito mi realidad


La Vane


Sé cansó de pasar códigos,
Sacó una recortá
Y se cargó al encargao.
La Vane agarró una botella de JB
Y, pegando tiros al aire,
Abatió un par de corazones.

La Vane reivindica su vida a tiro limpio,
Y, dando tragos, va sonriéndose.
Me saludó amenazante.
Yo por aquellos días vivía en la calle.
Le hice caso,
Y plegué los cartones.
La Vane trazó con pintalabios
Un corazón,
Que nos sirvió de improvisada puerta
Para fugarnos de este mundo.
Hasta una playa.

-Me gusta cuando sonríes – la piropeé-. ¿Qué ocurrirá cuando estés sobria?
-Bah, eso se soluciona con un par de tragos.

Me jarté de reír,
Mientras cambiábamos de coche,
Haciendo puentes y chispas
Hasta alcanzar el mar.
Aceleraos los parpadeos
De una luna agujereada por la Vane.

Alcanzamos Chipiona.
La bofia nos llevaba desventaja en eso de la libertad.
Nos sentamos a la orilla de la noche.
Compartimos botella.
La recortá a mano
Nunca se sabe por dónde llegan las sombras.

-¡Ya están aquí!
Las sirenas atronaban
-Tenemos que escapar –sugerí, ridículamente.

Se desnudó queda,
Agarró la chapita de su blusa que la identificaba,
Se pinchó el corazón y calmó mi sed.
La policía corría torpemente por la arena hacia nosotros.
La Vane se giró desnuda y desafiante,
Y, apuntándose al corazón,
Se derramó hasta alcanzar el mar.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Al atardecer me entretengo,
Repitiendo corazones
En surcos de tierra
Para ver si late el mar
Y me deshago en arena

domingo, 2 de mayo de 2010

Alicia colocada (en su País de las Maravillas)


Piensas que eres una ruina,
Porque alzas los brazos
Y no vuelas.
Y es que los días
Cortaron tus alas.

Ahora, pequeña, sólo vuelas
Cuando miras pa’el cielo.

Te pones de puntillas
Para alcanzar la noche.
Te pintas los labios_afilas las uñas,

Trazar un corazón
En la barra de un bar.

Toda una experta
en capturar risas al vuelo
Con los puños cerrados
Y la sonrisa fingida.

Intentas recolocarte
Para colarte
por el hueco de Alicia
Y sus maravillas,
y a las tantas meter el dedo
En su agujero.

Te miras al espejo,
Peinas tu imagen
Pa’ dejar de ser reflejo
Y fumarte el costo que sobró
En el cajón
De un corazón
entre tus piernas.

Borradas ya las iniciales del mostrador,
Donde te subes borracha de libertad
Pa’volar
Pa’ volar
De una puta vez.

miércoles, 21 de abril de 2010

Me duele el silencio tanto como las palabras.
Al molder la lengua,
siempre me sabe la boca a sangre:

ese es el mejor momento para besar

jueves, 8 de abril de 2010

Cenicienta adulterada


Mi cenicienta
Marcó una raya (a navaja) en la mesa,
Y fue esnifando la frontera
Hasta desleír su lengua en mi boca.
-No te marches aún. ¡Invítame a otra por tus muertos!

Antes de dar Las doce madrugadas
Te escapaste.
Ya no te quedaban drogas.
Dejaste tu traje de princesa
Olvidado en el borde de la barra.
Para ser, al día siguiente, la primera de la clase.

Ya sabes que yo no soy tu príncipe azul,
Tan solo soy aquel fulano,
Quien
Con navaja en mano
Le robó la corona y la cartera.

Cuando tomas tu ración,
La luna se nos hace pequeña;
Y te ríes
Cuando la guardo bajo la chistera,
Y te muerdo la boca
Para llegar por vena hasta tu corazón.
<Me advertiste… Tenías que regresar antes de que afilaran la madrugada.
Zurcí la carrera de tus medias blancas
A base de besos y mordiscos.
Las lágrimas negras te sirven a modo de maquillaje.

Y te ríes

Cuando declaro que me conformaría
Con vivir hipotecado en tus venas.

Aquella noche no quisiste abandonarme,
Y tu reloj sobrepasó la medianoche.
Un eclipse desbocado en tu pecho.
Una luna adulterada en tus labios morados.
Tu sombra de ojos (una lluvia de ceniza)
Empapando trozos de mis corazón.
Dormida mi cenicienta
Entre mis brazos sí…
De una noche partida

viernes, 26 de marzo de 2010

EL HOMBRE DE BARRO


El hombre de barro
teme a su corazón:
cuando late su alma
llora
y se deshace por dentro.

Tengo mucho silencio para repartir
y las palabras deshojan
dientes
en lenguas afiladas.

El hombre de barro
teme que ella llore
porque sus pasos se harán de tierra
y derrumbará su cuerpo.

Nunca teme a la luna
porque ella refleja su piel etérea.

En cierta manera
todos somos de barro
y, en cualquier momento,
nos deshacemos.

Ella nació del claro
en el hueco del alma
del barro,
entre las cenizas al viento
mi silencio,
o las gotas de lluvia en lágrimas
con la brisa de las manos moldeando
en barro su corazón.

El quiebro de un rayo
os identificó con la derrota
y sin ser encarnado en ti,
no puede besarte.
Y el hombre de barro
se deshace lentamente
a cada ola
a cada lágrima
en sal.
Se desvanece el pecho terso
de su amada
y la luna templa
en fuego
su desaliento.

Y ella muriéndose pausada,
entre sus brazos
mientras se hunde en su vientre de barro.

lunes, 25 de enero de 2010

LLEVAME LEJOS


Me cegaba el foco,
Colgado del techo por una cadena, rielaba.
Era un almacén abandonado,
Las sombras y los claroscuros me condujeron hasta tus ojos:

Gata que se mordía la lengua, burlona.
Los dos sentados (uno frente al otro)
Sobre dos cajas de madera,
Y una improvisada mesa, con naipes esparcidos.
Tus mejillas cárdenas, tus pecas aniñándote la cara,
Tu pelo rojo quemándome las entrañas.
-Fuego en mi vientre-
SILENCIO
Mis dedos golpeando, rítmicos, la tabla.
Encantadora mirada (de serpiente).
Te contemplé felina,
Sacaste un revolver de debajo de la mesa,
Me apuntaste a la boca (quizás para matar futuros besos)

-Tu primero –dijiste, rompiendo la curvatura del silencio.
-Después de las damas –repuse, sonriente.

Giraste, en celo, la rueda del revolver
(un carrusel de viento y el metal en mi saliva)
Apuntaste,
-Sin miedo hija de puta -, te animé.
¡klac!
Me temblaron las sienes
Y el miedo me heló los huevos.

-Siempre tuve suerte de principiante –le mordí en la oreja.
Deslizó el revólver entre tréboles de colores.
Toqué la culata con las yemas de mis delirios,
La sostuve entre los dientes,
Le apunté, con miedo a matarla.
Me contemplaba sonriente
-¡Ahora!
Apreté el gatillo

¡Klac!
Perra con fortuna,
Me aullaba el vientre
Resolvió morderme los labios
Y enlazar su lengua en mi boca.
-¡Estás muerto, querido! -me envenenó de miedo.

Me arrancó la pistola,
Le dio un beso a la culata
Y me llenó de sabor a carmín la boca.

Se giró con el arma entre las manos,
Se revolvió rápida contra mí,
Y
¡Klac!
Aullé convaleciente
como un perro ante la luna.

Antes de darme el arma, me exhortó:
-Sabes: puede que después ya no quede tiempo para follar.

Tiramos las cartas de la mesa,
Y nos escurrimos por el límite del placer.
Su cabello salpicaba fuego,
Sus piernas me azuzaban las brasas.
Antes del orgasmo,
Desenfundé la pistola
Y, cuando flaqueó de placer,
Apreté el gatillo,
Ella arañó mis muslos,
Llenando de sangre los ojos tatuados de un dragón que mordía mi piel.

-Qué suerte tengo, mi vida –le dije, sofocado.
Ella respiraba aún agitada a mi lado.
-Me toca matarte –me contestó, burlona.
-Espera, pon algo de música
Agarró su mp4 y conectó un altavoz por bluetooth.



-¿Esto te vale?
-De lujo –sonreí.

Ella se sentó sobre la caja de nuevo,
Yo permanecí desnudo, echado sobre la mesa.

Sacó el arma
(Era preciosa con el cabello rojo escurriéndose por su pecho)
-Te echaré en falta –le susurré, mostrándole debilidad.
El foco de luz oscilaba sobre mi piel.
Sentí el frío del revolver;
La detonación fue tremenda,
Una lágrima asomó de mi mejilla
Me dolían los ojos
El cuerpo se me llenó de temblores.
Giré la cabeza para contemplarla.
Su sangre se deslizaba como un río sobre la mesa,
Me acarició las yemas de los dedos.
Estaba abatida, triste, amante, orgullosa
Aún sostenía el revólver entre sus manos.
-Te quiero –le dije, vencido- aunque ya veo que tú me amas mucho más.

viernes, 22 de enero de 2010

Payasa



Nos encanta la calle,
Por eso tú tienes labios de brisa
Y yo una grieta al lado del corazón.
Me tendiste un globo con forma de perrito,
Yo, a cambio, un viejo poema trazado
En el olvido con las costuras de mi alma.
-Eres un comprador de tiempo
-Tú una payasa –repuse satisfecho.
Por un rato jugamos a imaginar hacernos el amor,
Hasta que los claxon de los coches nos interrumpieron.
-Me duelen los cristales que dejaste dentro de mis venas-, pienso que lo dije en voz alta.
Porque antes de lanzar el adoquín contra el cristal del automóvil,
Ella esparcía polvo de vidrio de su mano enrojecida.
-¿Debes de ser hermosa tras tu pintura de payaso?
-Quizás me diluya de tu vida tan veloz como el maquillaje.
Al segundo latido de su pérdida,
El corazón se me hizo de piedra,
Y necesitó más de un cincel
Para esculpir nuestras iniciales en su piel.
El tipo del coche vino hacia mí (aireado),
Pero ella (le lanzó una hostia) que lo paró en seco.
-¡Qué hija puta eres! –le manifesté, con cariño.
-No es un favor, solamente me guardo el privilegio de ser la primera en hacerte daño.
El conductor sangraba por la nariz, blasfemando para adentro.
-¡Qué hija de puta eres!

Tras la raya de la noche
Traté de difuminar tu maquillaje,
Pero, desnuda, no me lo permitiste.
Me gusta el sabor de tu vientre
Y la desvergüenza de tu lengua,
Mientras callas cuando muerdo.
-Qué payasa eres
Cuando te quedaste dormida,
Fui un cabrón: con cuidado
Propuse desmaquillarte,
Conforme avanzaba
Quedé aterrado
Al ver cómo era yo
Quien, al unísono - mientras borraba la pintura de tu cara-
Iba desvaneciéndome.
Hasta quedar sólo bajos tus sábanas
Mi corazón de piedra
Aún latiendo desde tus entrañas