jueves, 8 de abril de 2010

Cenicienta adulterada


Mi cenicienta
Marcó una raya (a navaja) en la mesa,
Y fue esnifando la frontera
Hasta desleír su lengua en mi boca.
-No te marches aún. ¡Invítame a otra por tus muertos!

Antes de dar Las doce madrugadas
Te escapaste.
Ya no te quedaban drogas.
Dejaste tu traje de princesa
Olvidado en el borde de la barra.
Para ser, al día siguiente, la primera de la clase.

Ya sabes que yo no soy tu príncipe azul,
Tan solo soy aquel fulano,
Quien
Con navaja en mano
Le robó la corona y la cartera.

Cuando tomas tu ración,
La luna se nos hace pequeña;
Y te ríes
Cuando la guardo bajo la chistera,
Y te muerdo la boca
Para llegar por vena hasta tu corazón.
<Me advertiste… Tenías que regresar antes de que afilaran la madrugada.
Zurcí la carrera de tus medias blancas
A base de besos y mordiscos.
Las lágrimas negras te sirven a modo de maquillaje.

Y te ríes

Cuando declaro que me conformaría
Con vivir hipotecado en tus venas.

Aquella noche no quisiste abandonarme,
Y tu reloj sobrepasó la medianoche.
Un eclipse desbocado en tu pecho.
Una luna adulterada en tus labios morados.
Tu sombra de ojos (una lluvia de ceniza)
Empapando trozos de mis corazón.
Dormida mi cenicienta
Entre mis brazos sí…
De una noche partida

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