sábado, 8 de mayo de 2010

La Vane


Sé cansó de pasar códigos,
Sacó una recortá
Y se cargó al encargao.
La Vane agarró una botella de JB
Y, pegando tiros al aire,
Abatió un par de corazones.

La Vane reivindica su vida a tiro limpio,
Y, dando tragos, va sonriéndose.
Me saludó amenazante.
Yo por aquellos días vivía en la calle.
Le hice caso,
Y plegué los cartones.
La Vane trazó con pintalabios
Un corazón,
Que nos sirvió de improvisada puerta
Para fugarnos de este mundo.
Hasta una playa.

-Me gusta cuando sonríes – la piropeé-. ¿Qué ocurrirá cuando estés sobria?
-Bah, eso se soluciona con un par de tragos.

Me jarté de reír,
Mientras cambiábamos de coche,
Haciendo puentes y chispas
Hasta alcanzar el mar.
Aceleraos los parpadeos
De una luna agujereada por la Vane.

Alcanzamos Chipiona.
La bofia nos llevaba desventaja en eso de la libertad.
Nos sentamos a la orilla de la noche.
Compartimos botella.
La recortá a mano
Nunca se sabe por dónde llegan las sombras.

-¡Ya están aquí!
Las sirenas atronaban
-Tenemos que escapar –sugerí, ridículamente.

Se desnudó queda,
Agarró la chapita de su blusa que la identificaba,
Se pinchó el corazón y calmó mi sed.
La policía corría torpemente por la arena hacia nosotros.
La Vane se giró desnuda y desafiante,
Y, apuntándose al corazón,
Se derramó hasta alcanzar el mar.

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