lunes, 27 de septiembre de 2010




Primero me olvidé del tiempo,
se deshilaba a ras del suelo;
me fijé en las huellas:
ya solo quedaban pisadas.

Luego fui olvidando a las personas que me quisieron,
eran rostros difusos
y el corazón se me fue llenando de niebla.

Un atardecer me fui olvidando de las palabras,
se me infectó la boca de larvas.

Finalmente me olvidé de mi mismo,
y fue mi sombra
quien tuvo que acabar
de tallar el fin de mis días.

viernes, 17 de septiembre de 2010

DE LAS ENTRAÑAS DE TU CAMA


Cuando te tiembla el corazón,
yo dudo en el alambre
y caigo.

Tendrás que morder otra ilusión
para mantenerme suspendido
sobre ti.
Si despiertas,
muero.
Recuerda:
cuánto te gustaba trazar con pintalabios
mi epitafio en tus sábanas
cuando a la mañana,
te abandonaba.

Hasta que descubriste
que yo necesitaba de tus sueños para sobrevivir.
Así que ahora te mantienes en vela
a base de tequila y lágrimas
y acabas matándome
una
y cien veces.
Hasta que tengas que volver a soñar
y me desentierres con tus dientes
de las entrañas de tu cama

lunes, 13 de septiembre de 2010

CUANDO TE DERROTAN

le bastó romper el espejo
para encontrarme,
pero era tan bella
que los trozos con su sangre
giraron giraron
hastar ser estrellas de cinco puntas.
Qué bien te sentó morder tus labios
para averiguarte tan indefensa,
que tuviste que afilar las uñas,
no vaya a ser que la noche te desgarre
y tengas que dar media vuelta
para regresar al bar donde extraviarte tu destino,
observando como tu corazón se iba deshaciendo lentamente
junto al hielo de tu whiskie.
Me gustas más cuando te derrotan,
porque vuelves a mi cama
y yo nunca te pregunto porqué sangras,
Guardo un trozo del espejo bajo mi almohada.
CALLA

jueves, 9 de septiembre de 2010

TODOS TENEMOS MIEDO

Tengo miedo a quedarme solo,
será como trocear con tijeras mi camino
en trocitos
y esparcilos sobre mi cabeza,
y,
al derrumbarme,
soplar
para tratar de que algún trozo
caiga en unas manos
dispuestas a volver a sujetarme

domingo, 5 de septiembre de 2010

LA ÚLTIMA ESPINA DE MI BOCA

Solo
Frente al espejo (que deslumbra la opacidad dentro de la mirada)
La inequívoca frontera:
La luz impertérrita de un flexo,
Cuya bombilla carraspea incesante
En un preludio de oscuridad.
A veces, las dentelladas de luz
Me
Descubre
mi
cuerpo
Extraviado en las afiladas vísceras del cristal.
Ese es justo
EL INSTANTE
En el que desaparecen Las imágenes.
Cuando me fagocita La soledad
Y trato de descoser la alambrada de púas
Que enreda mi boca,
Me hiero en el doloroso intento,
Pero bien sé
Que es la única manera
De poder aproximarme al espejo,
Y golpear sus bruñidos resplandores,
GOLPEARLO hasta que estalle
Y los cristales hagan sangrar mis manos.

La luz riela cada vez más furibunda,
Hasta que al fin estalla la bombilla
Ce gán do me
Junto a un violento grito de dolor,
Cuando logro arrancar la última espina de mi boca,
Me desnudo y descanso
Tratando
de
lamer
mis
heridas