viernes, 29 de octubre de 2010

El niño trabajador

-¡Tómate el jodido desayuno! -le mandó su abuela, mientras ella intentaba mordisquear una torta de maíz con los tres dientes que le quedaban.
Tu abuela no sabe sonreír.
-Tengo prisa, joé
Una buena colleja en todo el cogote le propinó el tipo que se tira a su madre los días impares. Los pares trabaja un taxi destartalado (cuestión de supersticiones)
-¡No le hables así a tu abuela... Respeta, pelao!
-Es qué no llego al trabajo -protestó, el niño Mario
-Toma, llévate este bollo, y no andes repartiendo que estamos mu justos -le encomendó su madre, antes de que el niño saliera por la puerta. -¡Dios te bendiga!- Llegó a besarlo.

A las 8.30 tenía el trabajo. El tipo salió puntual de misa. Era de porte afilao y luciendo mostacho en brillantina. El niño Mario le fue a pedir hora. El hombre sacó un bonito reloj de pulsera.
El niño le susurró: -Sí, es tu hora- y le pegó tres tiros: dos en la cabeza pa que no pensara en su tragedia; otro en el corazón pa que no sintiera pena.
Mario corrió durante media hora seguida. Se sentó en un bordillo, sacó el bollo (obedeciendo a su madre) y comenzó a comer mirando cómo la vida seguía pasando.

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