martes, 21 de junio de 2011

LOCA


Contemplaba un cristal a través de su mundo
tras la ventana
ensimismada
detenía su corazón
respirando pausada su locura.
Era consciente de que hubo un momento
donde la realidad se quebró,
cayendo acristaladas sus lágrimas
en pedazos.
Se agachó rauda
pero, tan cansada se sentía,
que fue incapaz de recomponerse
y dejó de llorar para siempre.
Aunque aquella tarde
presentía tener un mar por dentro
y una caracola sin eco.
Algún transeúnte la miraba al pasar
frente al pabellón siquiátrico.
Ella vestida con pijama celeste,
desde la ventana se extraviaba en sus entrañas
como sin existencia
sin demasiadas ganas de morir
ni de vivir.

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