domingo, 31 de julio de 2011

BARRO MÍNIMO

es curiosa la suciedad
que queda en los recovecos del alma.
Se ciñe el Hoy al barro de las botas,
y creyéndote avanzando,
solamente resbalas
una
tras
otra
mirándote en el espejo
y creyéndote vivo.

Sólo quedará, con suerte, alguna huella,

hasta que llueva por fuera
hacia dentro

tanto silencio...
hasta que otro iluso
se asome al espejo

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