jueves, 13 de octubre de 2011

Viceversa

crees que lo tienes todo ordenado.
tira dios los dados,
y te despliegas
como naipes que se precipitan
para formar una nueva estrategia.
no existe ese pegamento
que te mantenga eternamente en equilibrio.
siempre habrá un golpe de viento
que haga tambalear a tu vida y su orden

viceversa

a veces eres más alma que de carne y hueso
más loco que cuerdo.

existen hombres con manos de barro
que, al intentar levantarse,
siempre se quiebran.

la parte innata de la derrota
pero, quizás,
si agarras semillas y aprietas fuerte los puños,
eches raíces y aunque caigas
alcances en algún momento

algo semejante a lo que eres realmente

Dejaste la libertad
una tarde de textura arrugada
-expandirse los días sin ti-
acurrucada en el claroscuro de un desierto
que comenzaba por tu vientre.
pero el cordón umbilical no te reconduce al origen.
mueres despierta,
sin hacer ruido por fuera,
durmiéndote en ti,
hastiada de lo que se refleja en la ventana
de tu pecho,
casi sin ganas.
llevas las manos a tu espalda
y encuentras un par de cicatrices
donde una vez se pudrieron tus alas.

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