miércoles, 25 de enero de 2012

EL EFECTO DE LA MARIPOSA. o el secreto de la pequeña Betty Sue

justo cuando su padre
abrió la mano de par en par
para descargar
frustración número 1. frustración nº 2. frustración nº3
contra su esposa.
Betty Sue
agarró un cuchillo (grande. vulgar) del fregadero
y lo insertó en el vientre caliente
de su padre. entró húmedo. rompiendo el pellejo.
con rostro contrito, le crujió la vida
y le advino la muerte.

a su madre le pesó más
el instinto maternal que el miedo
y, desenvainando el acero,
limpió con cuidado la empuñadura. con un trapo también vulgar de cocina.
y lo agarró con fuerzas
dejando sus huellas.


a miles de kms
un niño. un año mayor que Betty Sue
trabajaba en el último eslabón
de una fábrica de útiles de cocina
en su comarca.
repasaba la hoja de los cuchillos a mano
con una piedra de afilar.

el encargado
lo ataba en corto.
con un bastón de boj
descargaba
frustración nº1. frustración nº2. frustración nº3
contra el lomo del niño

tenía un cuarto de hora para comer.
desenvolvía con cuidado
de entre un papel de periódico
unos arenques y
las acompañaba de una pinta
de cerveza añeja.
mientras,
aún con el resplandor del
acero clavado en sus ojos,
se preguntaba
si su trabajo
valía realmente un carajo.

viernes, 20 de enero de 2012

¡PUTAS DE TODOS LOS PAISES!

un ejército de putas
abordaron las camas de hielo
achicharrando el concepto
del día siguiente.
un pueblo bien follado
se convierte en peligroso activista.
milicias erectas recorrieron
cada una de las grandes
avenidas. de las grandes ciudades.
abrasando. calientes. la realidad.
cada uno de los símbolos del capital
quedaron reducidos a una lluvia de cenizas.
era digno ver a todas las putas blandiendo antorchas amenazantes.
retirando del hastío a los soldados
prendiendo cada uno de los sueños de los dormidos
quemándonos todos en una expiatoria hoguera:

orden, clase, dinero, propiedad.

no es que el pueblo estuviera dormido. solamente
era un pueblo mal follado.

¡putas de todos los países, uníos!

viernes, 6 de enero de 2012

Versión de la cigarra y la hormiga




la hormiga le cuestionó la existencia a la cigarra
justo antes de que ésta le reventara la cabeza con un disparo certero entre las antenas.
curioso fue verla descabezada
siguiendo fielmente su ruta, sumisa. orientada (a pesar)
cargando una cáscara hasta los aposentos reales.
La cigarra encendió un pitillo
y entre caladas y humo
pensó

qué raras son estas hormigas