martes, 21 de agosto de 2012

la boda perfecta

querían celebrar la mejor de las bodas:
fletó cinco autobuses para los doscientos
invitados
y los mandó en dirección contraria.

Tras el "sí quiero"
se desnudaron
y follaron en el salón desierto de

comensales
bajos los efluvios de una banda
de jazz que animaban
el cotarro.

después de tres plovos y sus preámbulos
y una decena de temas a pelo de los músicos
dejándose la piel,
se largaron y
nadie volvió a ver jamás a
los recién casados

pienso que se divorciaron en el
siguiente pueblo

un puto recuerdo eterno
con el que aún se les suelta
la risa en los bares
mientras buscan amantes
donde
correrse de sí mismos