jueves, 23 de mayo de 2013

EL TRASTERO




en una caja metió sus risas
tras otra su alma plegada
detrás de la cual, en una más pequeña, sus recuerdos.
en un bote sus mapas y cascabeles,
en medio la libertad,
tras esa, canciones y caricias
sobre ella ceniza de sueños
y juegos de infancia
al lado luz de ventana de siestas de verano
debajo otra caja de amores
encima una deshaciéndose en lágrimas, con fotos de gente caída
sin lucha. debajo de la cama, una con utopías carcomida de gusanos
otra de un cuchillo oxidado con la sangre de sus venas
más allá, contra la pared, ideas de suicidio
en equilibrio, una cajita silenciosa, con despertadores.

al final
otra de su tamaño
con su cadáver lleno de olvido

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