sábado, 6 de julio de 2013

Risas fresquitas tendidas al sol


tenía en las cicatrices de su espalda
un camino de hormigas
y el alma tendida al sol de poniente
para ver si se le iba calentando el alma
y podía plegar las penas
en una sábana húmeda en la noche de dos amantes
enfrentados en una cuenta atrás
para atravesarse el alma
hasta compartir heridas.
la tarde cae entre sus piernas
sus labios solamente sonríen
su risas frescas, despreocupada navegando en la espuma
de una cerveza enfriada antes de que nos pillen las madrugadas
viviendo la vida según la brújula imantada de la libertad
al sur de tu cuerpo
al noroeste de la realidad, toda licuada por tu ombligo
hasta que las rosas de tus tatuajes
florezcan a piel encarnada de un sueño
y mandemos todo a la puta mierda
menos el hueco de la tarde y la noche
esa línea del horizonte donde desequilibrarnos
para escapar de la locura
hasta alcanzar las cosquillas de los pasos aún por descorrer del infinito