lunes, 26 de agosto de 2013

cuentas pendientes


se bajó del coche
se acercó
y le voló la cabeza
-esto no es poesía- susurró entre dientes
se sentó al lado del cadáver
se encendió un pitillo
el hilo de sangre se corría por la acera
hasta desahogarse por un sumidero
los coches seguían circulando
la tarde caía
mientras el asesino fumaba lento: pitillo segundo
al fin se dio levantado
se metió en el coche. arrancó. las llantas hacían chispas mientras se alejaba
entonces el muerto se levantó
agarró del suelo un cigarro a medias, lo apuró con dos caladas
el dolor era soportable
la vida no tanto
tenía una cuenta que saldar
pero no sabía realmente
hasta dónde acudir a pudrirse

martes, 6 de agosto de 2013

LA NIÑA PRODIGIO



fue una niña prodigio
ahora en el hueco de un fumadero
hace de su alma una nube
donde inhala crack a altas horas de la tarde
donde siempre hay manchas de oscuridad.
estiraron su sueño cómo chicle de puerta en puerta
en retrete de bar, donde la luna solamente
es un dibujo mal trazado al lado de la cisterna
vomita
tira de la cadena
y llueve
tiene 27 años en muecas en el tubo de vidrio
por donde le cabe el cielo por la nariz
y se le seca el alma
los ojos en blanco hasta que despiertan vidriosa la estampa diaria
del cromo
de una niña prodigio
se sacude en la calle
se le estampa el sol en las gafas
corre de sí misma
pero es inútil escaparse porque siempre se encuentra
más tarde que nunca
en el buzón de su cuerpo
con entrega a cobro revertido
de un globo dos globos tres globos
la luna, la puta luna
se mete en la bañera
el agua cae al suelo
inundándole el pellejo
una de sus manos sostiene un botellín, quizás permanezca dormida
mientras piensa en que mensaje colocar
dentro de la botella