miércoles, 17 de junio de 2015

LA TUMBA DE LOS POETAS


cuando nos quitamos los cristales de la herida
comenzamos a cicatrizar
y a base de vendarnos el dolor
nos quedamos en silencio,
esperando la revolución de lo posible,
e inconscientes
olvidamos el vuelo.
Comenzamos a crecer
y cuanto más nos acercábamos al cielo
más enraizados en el asfalto
estábamos
desarmados y convencidos
de que detrás de la cicatriz no fluiría sangre
y que el dolor
se había marchado
fuera de la ciudad
a algún desierto donde las musas
cavaban en minifaldas nuestras tumbas
entonces sonreímos
porque a los cables del cielo
solamente llegaban los zapatos acordonados
y no las bragas que demostraran que
dios era una mujer
y que el bing bang fue solamente un multiorgasmo.
Y que los poetas habían nacido del humo del cigarro de después.

Quién repartirá las cartas a la quinta copa
cuando no nos importe perder
aunque nos siga asustando tanto
que el amanecer nos sorprenda sin salir
de la noche
y no tengamos manera de rebobinar el tiempo
para que nuestra partida no termine nunca
al menos
hasta la siguiente copa
o quizás hasta que las musas acaben de cavar
un espacio lo suficiente digno
para nuestra
cicatriz


lunes, 15 de junio de 2015

Qué hermosas sus cicatrices
cuando me recuerdan donde tuvo las alas
por eso cuando la veo caer
imagino lo alto que debió volar