miércoles, 31 de agosto de 2016

Cahier de Paris IV


DAÑOS COLATERALES


tiene el cuerpo lleno de cruces negras
un campo de destierro que se expande a lo largo y ancho
de su piel
cuando los cuervos graznan ensartados en sus pesadillas
entre las brumas
siempre existen niños que fingen muecas
mientras las aves en el infierno
escarban entre sus tripas
a cada estigma
su alma fue pudriéndose
solamente sus muertos acudieron al velatorio
para apagar los cirios con un aliento gélido
en el amanecer
cuando despiertan los cuervos
entre el sudor de sus cruces bajo las sábanas
la boca llena de pétalos
las manos artríticas tiemblan al aire
las carnes se abren
y cae al vacío
pozo tras pozo
hasta el infierno
intenta trazar en la caverna
sonrisas en los rostros sin ojos
hasta que las uñas se quiebran y la sangre riega las cruces
entonces despierta
y antes de poner al fuego la cafetera
se coloca a contraluz en el campo de batalla
y simulando que su mano es un revolver
apunta a su sien
disparo tras disparo
resucita
adaptándose al infierno
para sobrevivirse
tras las guerras
quedan los muertos
velando las sogas de donde oscilan los héroes