El tiempo viaja a través de la cabecera de tu cama
Las hormigas se han rebelado
y se comieron la conciencia de la reina
Un viento helado pernocta en tus entrañas
El suelo de tu habitación se abre en carne viva
y en las profundidades del sueño
tu corazón se estremece
Ya no necesitas la imagen del espejo
Has aceptado el inexorable transcurrir de la lluvia por tus ojos
Déjala marchar hasta sus tinieblas