No puede escapar de la jaula social
es demasiado temprano para precipitarse a contracorriente de su suerte
El runrún del segundero asfixia la posibilidad del presente
y su corazón cuenta los atajos que nunca siguió
No le gustan los espejos
que ambicionan capturar la desesperación de la inexistencia del pájaro
El vientre que sucumbe a la levedad para dejar de percibir la inquietud de la noche
trémula bajo la cama
El monstruo puede habitar en el rastro de la epidermis
en cada pábilo extinto de una sonrisa de cera
La cuchilla hiela la sangre
el viento ruge tras la ventana
Y la carcajada se muestra eterna en el maquillaje del payaso