De oficio poeta
No espero que Te guste solamente que Te duela porque el verso es la convergencia de las cicatrices
Una princesa mastica pétalos
Sentada sobre una lápida de hielo
Que bella profecía es mirarla a los ojos
Mientras traza con su dedo de nácar
Un corazón en la gélida piel de su amante
Antes de clavarle las espinas de la rosa
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