La locura forma parte de la partida
Si pierdes
Sólo nos quedará la opción de quemar el instinto a fuego lento entre las ascuas del desaliento
Siempre me gustaron sus ojos de gata y la displicencia de sus sueños
Mientras esta noche
el eco declama
el número de la suerte que nunca sale
Las campanas tocan a muerto
Y el otoño se ha adelantado en mis venas
Espero que la escarcha se derrita entre sus estigmas
y me ofrezca de nuevo su presente en llamas
o la posibilidad de olvidar
la puerta trasera de su corazón
Las avispas se mezclan con los latidos de su estirpe innatos en el barro de sus manos
Cree aún su esencia
que es factible aprender a volar
cuando la brisa perfuma la cicatriz de su ausencia en el crepúsculo de su cama
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