Por el laberinto del subconsciente de un Dios desterrado
mis huesos buscan la cálida metáfora del amanecer.
Una cicatriz abre el cielo plomizo que conspira en mis delirios.
Quizás la araña busca el veneno de Némesis en tu boca
cuando juntamos los corazones para pudrir las realidades en el aislamiento del Ser.
Guardas un pedazo de espejo en el bolsillo con el reflejo de las costuras de tu alma.
¿Cuánto tiempo es necesario para que el reloj de arena entierre el anhelo de soledad?
La metafísica de tu invariable dolor
ejerce una extraña influencia sobre la imagen que se te escapa del sueño fingido
No hay comentarios:
Publicar un comentario